Características a la hora de elegir nuestra raqueta

A continuación vamos a explicar a grandes rasgos algunas características que nos pueden ayudar a la hora de elegir nuestras raquetas.

Tamaño de la cabeza

La potencia está directamente relacionada con el tamaño de la cabeza: en igualdad de condiciones, una raqueta de cabeza grande proporciona al jugador más potencia que una de cabeza pequeña. Por otra parte, una raqueta de cabeza grande presenta una zona de golpeo mayor y un punto dulce más amplio, lo cual se traduce en una mayor tolerancia en los golpes descentrados. Actualmente las cabezas de las raquetas suelen medir entre 548 y 871 cm2, pero la mayoría miden entre 613 y 710 cm2. Este tamaño de cabeza ofrece a un gran número de jugadores un compromiso perfecto entre potencia y control. En general, las raquetas de cabeza pequeña están pensadas para los jugadores más expertos que busquen mayor control, mientras que las raquetas de cabeza más amplia están destinadas normalmente a los jugadores de nivel intermedio que busquen más potencia y un punto dulce más amplio.

Longuitud

La longitud de una raqueta varía entre 68,58 y 77,66 cm, que son los límites legales para los torneos. Las raquetas de longitud estándar miden 68,58 cm. En igualdad de condiciones, una raqueta más larga ofrece más alcance en los golpes de fondo, un apalancamiento añadido en los saques y una potencia ligeramente mayor en conjunto, en comparación con una raqueta de longitud estándar. Para la mayoría de los jugadores, pasar a una raqueta de 1,27-2,54 cm más de longitud no supone normalmente ningún problema. Con el fin de mantener la maniobrabilidad, la mayoría de las raquetas más largas son más ligeras que sus homólogas de longitud estándar. A medida que la longitud aumenta, el swingweight dinámico aumenta también. Si se alargara una raqueta de 68,58 cm sin reducir su peso se obtendría una raqueta de “club” muy pesada y difícil de manejar.

Peso y equilibrio

Estas dos características influyen sobre todo en la sensación que la raqueta da al jugador cuando la agarra y golpea con ella la pelota. He aquí algunos conceptos básicos: en igualdad de condiciones, una raqueta pesada es más potente y estable y transmite menos choque que una raqueta ligera. Una raqueta ligera resulta más maniobrable y por consiguiente, el jugador podrá golpear más rápido. Si esto es verdad, ¿no generará la misma potencia una raqueta más ligera que se golpea rápidamente que una raqueta más pesada que se golpea más lentamente? Esta pregunta ha sido motivo de innumerables debates desde que Wilson introdujo en 1990 sus raquetas Hammer (tipo martillo). Hasta entonces, las raquetas pesaban una media de 340-369 gramos y tenían un equilibrio de cabeza liviana. La “tecnología” Hammer de Wilson redujo el peso global de la raqueta (283,5-312 g) y redistribuyó la masa, añadiendo más en la cabeza y dando lugar a un equilibrio de cabeza pesada. La idea era mejorar la maniobrabilidad sin sacrificar la potencia al mantener el peso en la zona de golpeo de la raqueta. Desde entonces, el peso de las raquetas empezó a disminuir constantemente hasta encontrarnos ante numerosos y diferentes fabricantes que diseñan raquetas con pesos inferiores a 283,5 gramos.

Las raquetas más pesadas y de cabeza liviana son las preferidas por la mayoría de los jugadores profesionales; se las conoce normalmente con el nombre de “raquetas de peso y equilibrio tradicional”. Suelen pesar entre 312 y 368,5 gramos y tienen un equilibrio de cabeza liviana de entre 1,27 y 2,54 cm para mantener la maniobrabilidad. En la mayoría de los casos, estas raquetas se conocen también con el nombre de “raquetas de control” ya que están más orientadas al control y diseñadas para jugadores que proporcionan su propia potencia a la raqueta.

Raquetas ligeras de cabeza pesada. Hace varios años, Wilson descubrió que era posible hacer que una raqueta fuera más maniobrable sin reducir el peso de su cabeza. Al quitar peso en el mango, la raqueta era globalmente más ligera, pero seguía teniendo la misma masa en la parte más alta, es decir, donde se produce el contacto con la pelota. Esta era la idea en la que se basaban sus diseños Hammer y Sledge Hammer. Posteriormente, varios fabricantes de raquetas introdujeron este modelo innovador de raquetas ligeras con cabeza pesada y de equilibrio neutro. La ventaja de este tipo de raquetas radica fundamentalmente en la mayor maniobrabilidad que se consigue sin perder nada de potencia, especialmente en los golpes de fondo. Las desventajas son menos claras; algunos “expertos” sostienen la idea de que la reducción del peso incrementa el choque transmitido a la muñeca, codo y hombro. Algunos jugadores que han dejado su raqueta de peso y equilibrio tradicional y que se han pasado a un modelo de raqueta ligera con cabeza pesada afirman que este tipo de raquetas no se sienten “sólidas”. Evidentemente, nadie da duros a pesetas. Reducir el peso de la raqueta modifica su sensación, para bien o para mal. No hay que olvidar que siempre se puede añadir peso a una raqueta si es demasiado ligera; sin embargo, reducir el peso de una raqueta es casi imposible.

Rigidez del marco

La desviación del marco de la raqueta durante el contacto con la pelota afecta directamente su potencial de potencia. Una raqueta más rígida se dobla menos y por consiguiente reduce menos energía de la pelota. Una raqueta más flexible se dobla más, lo que da como resultado una mayor pérdida de energía. Un mito muy extendido entre los jugadores señala que una raqueta flexible, que se dobla más hacia atrás, devuelve más potencia a la pelota gracias al efecto catapulta. La pelota permanece en el encordado durante 3-5 milisegundos, mucho menos de lo que tarda el marco en recuperarse. Por consiguiente, el marco de una raqueta no “devuelve” energía a la pelota, sino que la absorbe más o menos dependiendo de la rigidez. Las raquetas rígidas no se desvían tanto en el impacto, lo que se traduce en un consumo de potencia menor que en una raqueta flexible.

Sin embargo, la rigidez del marco no sólo afecta a la potencia, sino que el control y el confort están también en juego. Por lo general, una raqueta que ofrece más potencia proporciona a su vez menos control. No obstante, esto depende en gran parte del tipo de jugador y de su habilidad; un jugador de nivel avanzado quizás prefiere una raqueta flexible al tener él mismo un swing largo y rápido y proporcionar mucha potencia. Una raqueta rígida puede resultar demasiado potente para este tipo de jugadores ya que daría lugar a demasiadas pelotas lanzadas demasiado lejos. Por su parte, un jugador principiante o de nivel intermedio puede considerar y apreciar el mejor control que le ofrece una raqueta rígida que no se desvía demasiado en el impacto. Lo mismo puede parecerle a un jugador de nivel más avanzado con golpes más cortos y compactos. Hasta cierto punto, las raquetas rígidas resultan normalmente menos cómodas que las raquetas más flexibles. Un marco muy rígido transmite más choque de impacto a la muñeca, codo y hombro que un marco de rigidez media. En cuanto al confort, resulta difícil medirlo objetivamente ya que cada jugador tiene una percepción diferente de esta sensación. En cualquier caso, a los jugadores con problemas de hombro y/o brazo les conviene más jugar con una raqueta de marco flexible o de rigidez media y evitar los marcos rígidos o muy rígidos. Otro efecto de la rigidez de los marcos, este menos conocido, tiene que ver con la cantidad de efectos que se pueden generar. Si hablamos en términos generales, las raquetas más rígidas proporcionan menos efectos que las flexibles ya que la pelota deja el encordado mucho más rápido.

Sistema de encordado

Muchos jugadores ocasionales no suelen prestar atención al patrón de encordado, lo cual es un error ya que la densidad de éste influencia muchos aspectos relacionados con la sensación, rendimiento y prestaciones globales de la raqueta. Cuando hablamos de la densidad del patrón de encordado nos referimos a abierto o cerrado.

Un patrón de encordado abierto se desvía mucho más en el impacto que un patrón de encordado más cerrado, por lo que proporcionará un mayor rebote de la pelota. Si encordamos dos raquetas similares con la misma tensión, la del patrón de encordado abierto no resultará tan “tensa” como la del patrón de encordado cerrado. Los patrones de encordado abiertos también permiten conseguir más potencial de efectos, ya que la pelota puede incrustarse más en las cuerdas gracias a su espacio más ancho. Los jugadores en búsqueda de más efectos encontrarán muchos beneficios en los patrones de encordado más abiertos, a cambio de una reducción en la durabilidad del cordaje. Los patrones de encordado abiertos permiten a las cuerdas moverse más libremente, lo que resulta en una mayor abrasión, causante de las roturas de cordajes.

Un patrón de encordado más cerrado no se desvía tanto en el momento del impacto de la pelota, lo que se traduce en una menor energía de rebote. Por otra parte, este tipo de patrón de encordado ofrece menos potencial de efectos, pero dura más que una raqueta similar con un patrón de encordado más abierto. Aquellos jugadores que no golpeen la pelota con mucho efecto y que estén buscando un control mayor y mejor preferirán normalmente raquetas con patrones de encordado más cerrados, al igual que los grandes cañoneros de golpes liftados que quieran una mayor durabilidad del cordaje.

 

 

 

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